En el barrio de David existen chicos buenos y chicos malos, y chicos buenos que cometen errores, como él cuando rompe la ventana del director Romero para impresionar a unos chicos malos. Luego encuentra un lápiz, o el lápiz lo encuentra a él, y descubre que al usarlo puede crear cualquier cosa que imagine, volverla real y resolver problemas como el de la ventana que rompió. Sin embargo, es un poder que no puede mantener en secreto y pronto las grandes potencias mundiales se enteran y lo acosan para apropiarse de aquel poder recontrafantástico, porque saben que al obtenerlo dominarán el mundo. David y sus padres entienden que está en sus manos ayudar a que los pobres dejen de ser pobres y las guerras se acaben de una vez por todas; tienen todas las mejores intenciones de lograrlo, sin embargo, no todo se resuelve como esperaban y esto desata más problemas que soluciones.