Una noche, Francisco pensó en los ojos de la chica que se encontró en las escaleras del quinto piso. Ese Francisco que es malo en el fútbol, le gusta una chica del edificio en el que vive, a la que no le habla por timidez, y tiene un jack terrier que su mamá le entregó para que aprenda a socializar. «¿Por qué no quería que la dejen sola?», se pregunta Francisco en esta novela juvenil que nos hace prisioneros de una estética que entretiene y conecta modos de vida, en apariencia, poco convencionales, inusuales; no obstante, despliega una sinfonía de conductas muy propias de gente que siente, ama, sueña y necesita de otros como esos otros necesitan de sí mismos.